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Verificaci贸n Internacional

A nadie le gusta que le vengan de fuera para decirle lo que hace bien y lo que hace mal, o si efectivamente en lo que est谩 metido es cierto o falso, vamos que vale la pena. Todos tenemos nuestro orgullo, la sensaci贸n de que nadie mejor que nosotros mismos sabemos de nuestras tripas y nuestros provechos y, por eso, el rechazo inmediato. Es l贸gico.
Pero no razonable.
Existen ocasiones en la vida, en las que el consejo, la mediaci贸n, la verificaci贸n externa se hace necesaria. Por mil razones. En el caso que nos ocupa por una raz贸n obvia. Ya saben a cual me refiero. Ha salido en la prensa en estas 煤ltimas semanas. El alto el fuego permanente de ETA al que la misma organizaci贸n ha a帽adido el control del mismo por una parte externa al conflicto. Razonable.
驴Por qu茅 razonable? A fuerza de ser sincero les dir茅 que jam谩s me ha dado confianza cualquier tema relacionado con Espa帽a. Siempre suspicacia, ya sea en el deporte, ya en la pol铆tica, en la vida cotidiana, ya en temas m谩s importantes para los que vivimos a salto de mata: subvenciones, ayudas鈥 La eterna sombra de Nepote. Por eso creo razonable que se pida una verificaci贸n internacional.
Me dir谩 alguno que me escoro hacia posiciones filo-terroristas por seguir al pie de la letra lo que ETA ha dicho, al igual que lo han hecho otros muchos actores pol铆ticos. Necesito consejo externo as铆 que no se priven. Me han servido, sin embargo, las declaraciones de manual de los agentes progubernamentales, azuzados por Rubalcaba: 鈥渜uienes verifican son los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado鈥.
Fue Rubalcaba el que me convenci贸, de pleno, que la verificaci贸n internacional es tan necesaria al menos como el aire que respiramos. Si no hay verificaci贸n tengan por seguro que los resultados estar谩n trampeados. Los verificadores espa帽oles llevan a帽os y a帽os haciendo literatura en vez de certificados. Acaban de o铆r la 煤ltima, en la localidad canaria de Vecindario, a miles de kil贸metros de Urbasa, la Guarda Civil ha identificado la pegatina de una oveja como el s铆mbolo de una organizaci贸n terrorista.
Un poco m谩s arriba hacia el Polo Norte, un joven franc茅s que juega en el equipo de mi ciudad bes贸 la ikurri帽a de su camiseta cuando meti贸 un gol. El p煤blico madrile帽o, en uno de cuyos campos jugaba el equipo guipuzcoano, se lo comi贸. Literalmente. En uno hecho bochornoso sin precedentes, ni el Comit茅 Antiviolencia, ni la Comisi贸n Antirracista han abierto siquiera diligencias. Carta blanca. Nos tratan como a rumanos y a magreb铆es.
Quiero decir con ello que no s贸lo los jueces y los polic铆as est谩n comprados para la causa de la espa帽olidad imperial. Tambi茅n el p煤blico, un p煤blico en la mayor铆a de los casos sociol贸gicamente franquista, es decir que a pesar de los cambios biol贸gicos naturales, sigue bebiendo de las mismas fuentes intolerantes. Que lo de Getafe es continuaci贸n de aquella magna concentraci贸n en la Plaza de Oriente cuando Franco sac贸 al pueblo de Madrid a adularle una vez m谩s. Una de las pancartas lo resum铆a: 鈥淒e una puta y un gitano, nace un guipuzcoano鈥.
No me pilla de sorpresa, pues, lo de la oveja ni lo de la tricolor. Hace pocos a帽os, en un juicio en el que tom茅 parte como perito, tuve que explicar que el concepto 鈥淓uskal Herria鈥 ya aparec铆a en textos de P茅rez de Lazarraga y Johanes Leizarraga del siglo XVI y no era, como dec铆an, un invento de ETA. Tambi茅n tuve que explicar que el mapa de los siete territorios vascos no hab铆a sido dise帽ado en un zulo por Artapalo, sino que ya militares prusianos de la talla de Von Raden lo hab铆an marcado, hace casi 200 a帽os, con un detalle que yo ni siquiera ser铆a capaz de defenderlo.
No nos podemos fiar de sus certificados. Ni de su palabra, aunque la firmen. Ya lo dijo el diario londinense The Times en un n煤mero contempor谩neo al mapa de Von Raden, con motivo de la firma del Abrazo de Bergara que puso fin a la Primera Guerra carlista: “En cuanto a los fueros, desde luego que el gobierno de la reina con la aprobaci贸n de las Cortes no tendr铆a dificultad en prometerlos por su honor, porque sabe que con su honor nada compromete鈥. Como es sabido, m谩s tarde los fueros fueron abolidos a pesar del honor real.
Historias grandes y peque帽as. Me vienen decenas y si buscar铆a en mi ordenador las encontrar铆a a centenares. Al alcalde de Donostia, Fernando Sasiain, que hab铆a estado detenido por la Gestapo, le incitaron a retornar del exilio. No ten铆a delitos de sangre. La guerra hac铆a muchos a帽os que hab铆a terminado. Vuelve, le dijeron. No te pasar谩 nada. Volvi贸, fue detenido y termin贸 sus d铆as en prisi贸n. Atenuada quiz谩s, porque le ingresaron en un manicomio y los psiquiatras tambi茅n entraron en sospecha.
Recuerdo el caso de un jugador de f煤tbol. Otra falta a la palabra dada. La Real Sociedad, el mismo equipo que citaba unas l铆neas antes, y el Gobierno Militar de Donostia negociaron la vuelta del exilio de Manol铆n (Manuel P茅rez), que previamente hab铆a sido condenado en rebeld铆a a 30 a帽os de c谩rcel. Tras los acuerdos alcanzados, Manol铆n cruz贸 la muga con toda clase de garant铆as y se reincorpor贸 a la disciplina de la Real hasta que dos meses despu茅s de su llegada fue detenido por la Polic铆a, acusado de paso clandestino de frontera. Me dir谩n que era el franquismo y que todo era posible. Es cierto. Pero hoy tambi茅n todo es posible.
No quiero aburrir con relatos pasados. Quiero, sin embargo, hacer notar uno, prometo que el 煤ltimo, que siempre me ha llamado la atenci贸n en esto de la seriedad. Fue relativo a un canje de prisioneros, en los estertores de la guerra civil. El canje hab铆a sido promovido por Manuel Irujo, del que ahora se cumplen 30 a帽os de su muerte, a la saz贸n ministro de Justicia republicano, quien dej贸 en libertad a otros tantos presos fascistas detenidos en Barcelona. La aviaci贸n franquista bombarde贸 el tren en el que sospechaba viajaban los canjeables. Este incidente provoc贸 que 煤nicamente fuera efectiva la primera parte del canje, es decir que s贸lo fueron liberados los presos vascos cuyos apellidos estaban comprendidos entre la 鈥淎鈥 y la 鈥淕鈥. El resto, de la 鈥淗鈥 a la 鈥淶鈥 corrieron peor suerte, continuando internados en la prisi贸n bilba铆na de Larrinaga, ya en poder de Franco.
Volviendo a nuestros d铆as, hemos asistido en este a帽o a un par de sentencias, por cierto de un tribunal especial como es la Audiencia Nacional, en las que los jueces dan un tir贸n de orejas notorio a la instrucci贸n, en particular a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por sus informes. La 煤ltima es especial. Por ser la 煤ltima, por supuesto, y porque lo explica al detalle.
Despu茅s de hacer un extra帽o y amplio repaso sobre la labor de los peritos policiales, su actitud m谩s de testimonio que de analistas objetivos, quiz谩s porque llueve sobre mojado, el juez G贸mez Berm煤dez remata que: 鈥淒el examen de la documentaci贸n unida a los informes y del resultado del propio interrogatorio en el plenario de los comparecientes, concluimos que no estamos ante una aut茅ntica pericial pues los funcionarios actuantes lo que hacen es plantear al instructor una tesis tras el an谩lisis de diferentes fuentes de conocimientos鈥.
Hace unos meses, cuando se conoci贸 la sentencia de Egunkaria, los jueces tambi茅n pusieron 茅nfasis en las periciales de la Polic铆a, ahondando en el mismo criterio: los informes son opiniones, sin contraste. Yo ya llevo unos cuantos a帽os leyendo sentencias, estudiando diligencias, repasando informes solicitados por instructores, todos ellos desde 1936 hasta nuestros d铆as y les puedo asegurar que no la totalidad, ser铆a un 鈥渇lipado鈥 si lo afirmar铆a, pero si un n煤mero importante, tienen un mismo sesgo. Los de hace d茅cadas y los de hoy.
Un sesgo parcial, tremendamente parcial, como el del abucheo e insulto generalizado a Griezmann, como el de los aviones que bombardearon un convoy de presos canjeados bajo tutela de Cruz Roja, como el del gobernador que prometi贸 al alcalde Sasian una vejez tranquila, pero en prisi贸n, como el del polic铆a que informa a Marlaska que un joven presuntamente de Segi se hab铆a dejado el tel茅fono en casa para no poder ser localizado, prueba inequ铆voca de que iba a cometer un hecho delictivo, es decir, prueba contundente y definitiva de que ere un delincuente. Un vasco.
Por eso, se帽ores y se帽oras que han llegado hasta este punto, jam谩s me podr茅 fiar de una verificaci贸n espa帽ola. No me han dado razones hist贸ricas para ganarse mi confianza. Tampoco presentes. Desde Intereconom铆a hasta El Pa铆s (el 煤ltimo articulo de Barber铆a es el paradigma del delirio), desde la Unidad Central de Inteligencia hasta las dos 煤ltimas periciales (Egunkaria y Udalbiltza), desde tantas instancias, prima el fanatismo contra lo vasco. Como en Getafe. Por ello, bienvenida esa Verificaci贸n Internacional. No s茅 quienes ser谩n los verificadores, pero seguro que lo har谩n mejor que los de Rubalcaba.

Euskal Herria y la libertad

El pasado s谩bado asist铆 emocionado a la salida de la mayor manifestaci贸n de las que he participado en mi vida. Probablemente la mayor y hago la precisi贸n porque las matem谩ticas no son mi fuerte. He pasado ya el medio siglo, por lo que creo que algo ya he visto para poder comparar.
Y digo emocionado porque, apretado en la acera, observ茅 discurrir durante los primeros minutos centenares de familiares, padres y madres en su mayor铆a, de presos vascos, dispersados en c谩rceles espa帽olas, francesas y alguna que otra m谩s lejana. Familiares con el pelo cano en la mayor铆a de los casos, alguno apoyado en el bast贸n para poder avanzar, en el 煤ltimo tramo de su vida, sin duda. Ataviados con pa帽uelos solidarios, alguna ikurri帽a y la foto prohibida de su hijo en la cartera del coraz贸n.
Familiares que discurr铆an en silencio entre el aplauso incesante, por un instante eterno, tan soportable que a m谩s de uno se le humedeci贸 la mejilla. Familiares a los que, yo tambi茅n con el pelo cano, reconoc铆 en ocasiones. Viejos luchadores, sindicalistas, antifranquistas, militantes variopintos鈥 a quienes a la congoja primera les hab铆a sustituido ya hace tiempo, el orgullo por sus hijos, la admiraci贸n por sus hijas, presos hoy en mazmorras infames. Sangre de su sangre
Recuerdo que hace mucho, nada menos que 35 a帽os, escuch茅 por vez primera una canci贸n que perpetuaba a Eustakio Mendizabal, Txikia, el mito de nuestra generaci贸n que mataron un d铆a de abril de 1973. Supe m谩s tarde que el propio Mendizabal antes que guerrillero fue poeta y que dej贸 algunas frases hermosas: 鈥淥h, euskal gaztedi berri, herri zaharren udaberri鈥. Recuerdos del recuerdo.
Esa canci贸n sobre nuestro Txikia la escribi贸 Telesforo Monzon, a quien la guerra hab铆a expulsado a Francia, Marruecos, Senegal y M茅xico, hasta que vino a dejarnos tambi茅n su inspiraci贸n y compromiso desde Donibane Lohizune. Junto al cura de Sokoa, Piarres Larzabal, cre贸 aquel organismo de acogida Anai Artea, poes铆a en medio de la tragedia, y escribi贸 como nadie: 鈥淢endizabal, Sasetaren hurrena, biak txiki, bizkor eta lerden鈥.
Lo digo con humildad. No supe entonces quien era Saseta, C谩ndido, hasta que el propio Monz贸n me lo explic贸 en el receso de unas conferencias que, clandestinas para los que lleg谩bamos del sur, se organizaron en el Museo Vasco de Baiona. Saseta era el mito de la generaci贸n de mi abuelo, el comandante en jefe de las Milicias Vascas que muri贸 en Asturias en 1937 defendiendo, paradojas de la vida, la independencia de los vascos.
Me resarc铆 de aquella incultura juvenil en octubre de 2008, bien tarde a pesar de todo, cuando en un vado del camino de una poblaci贸n asturiana que no aparece ni en el mapa, recuperamos el cuerpo de Saseta, junto a su estilogr谩fica y su mechero de fumador incorregible, y repatriamos, con toda la solemnidad de desmemoriados empedernidos, sus restos que dimos sepultura donde naci贸 su familia, en Hondarribia.
Asist铆 entonces a los homenajes que el Ayuntamiento de Gernika, icono de las libertades vascas y de la perversi贸n del enemigo, y el de Hondarribia ofrecieron al recuerdo del comandante repatriado y, sobre todo, a su familia. Y entre discurso y discurso, acog铆 con suspicacia las palabras del diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano: 鈥渓os de entonces eran gudaris, los de ahora son terroristas鈥. Hubo abucheos entre el p煤blico y serenidad en la familia.
Olano contradec铆a a Telesforo Monz贸n: Saseta era un h茅roe, Mendizabal un delincuente. A los h茅roes poes铆a y corona de laurel, a los delincuentes el infierno. Unos meses antes su partido pol铆tico hab铆a sido salpicado con un nuevo tema de corrupci贸n: el director general de la Hacienda Foral, vecino de Irun, junto a Hondarribia, hab铆a vaciado las arcas p煤blicas para llenar sus bolsillos privados. Pero bueno, me dir谩n que eso es otra historia. Tienen raz贸n.
Supe entonces, que Joxe Mendizabal el padre de Txikia, el delincuente, hab铆a sido gudari en la guerra de 1936 y que posteriormente fue internado en las c谩rceles de Franco. Y, a medida que fui pasando las p谩ginas de nuestra historia m谩s reciente, mi asombro sigui贸 en aumento. En Burgos juzgaron a Itziar Aizpurua, cuyo padre tambi茅n hab铆a hecho la guerra, gudari, y que termin贸 deambulando, como un paria, por los campos de concentraci贸n inventados por generales espa帽oles en Cuba y en el Rif. Supe de decenas de casos similares.
Y no tengo la certeza absoluta, porque la misma no existe en materia alguna, pero s铆 la convicci贸n de que los resistentes, militantes pol铆ticos y voluntarios que desde hace 75 a帽os defienden la identidad vasca, se han regido por ideas similares, la defensa de su patria. Lo han hecho con pasi贸n, con vehemencia, con un compromiso digno de elogio, independientemente de las v铆as adoptadas.
Traigo un par de ejemplos. En el a帽o 1960, aproximadamente, el r茅gimen franquista espa帽ol inici贸 una campa帽a para acercar turistas extranjeros y lograr atraer divisa extranjera a sus arcas del Estado. Espa帽a era uno de los pa铆ses m谩s pobres de Europa, con varios millones de emigrantes repartidos por el mundo.
Despu茅s de promocionar la costa mediterr谩nea, las autoridades franquistas se dedicaron a ensalzar las esencias de algunos otros territorios. Entonces le lleg贸 al turno a Navarra, que exportaba productos de la huerta, sobre todo pimientos. El fot贸grafo hizo una instant谩nea de una calle de Lodosa, en Navarra, en la que se ve铆a un ni帽o peque帽o, con pantalones cortos junto a una se帽ora anciana, vestida de negro. En el fondo se apreciaban diversas fachadas de las que colgaban cientos de pimientos rojos, sec谩ndose. De aquella fotograf铆a surgi贸 un cartel con el titulo 鈥淟odosa, Espa帽a鈥 que fue repartido por agencias de viaje de Europa.
Hace poco he sabido que el ni帽o de aquella foto era Ferm铆n Benito Mart铆nez Bergara, un militante de ETA que actualmente cumple condena en una prisi贸n francesa. Pero lo extraordinario no es la paradoja que encierra la fotograf铆a, sino que la anciana que aparece en la misma es la abuela del ni帽o, viuda del 煤ltimo alcalde republicano de Lodosa, fusilado en 1936 por las tropas de Franco por el 煤nico delito de pertenecer leal a los principios democr谩ticos de la Rep煤blica. Abuelo y nieto unidos por la historia.
Es sabido que el primer muerto de ETA se llamaba Txabi Etxebarrieta y era de Bilbao. Muri贸 acribillado en un control de la Guardia Civil apostado en la carretera de Tolosa a Bidania, en Gipuzkoa. La muerte de este joven militante que con apenas 23 a帽os se hab铆a convertido en una referencia del compromiso para plantar frente a la dictadura fue una conmoci贸n, no s贸lo para los que le hab铆an conocido sino tambi茅n para todos aquellos a quienes les resultaba totalmente ajeno.
La organizaci贸n armada que el mismo se hab铆a encargado de dise帽ar en su aspecto ideol贸gico, se lament贸 de su desaparici贸n f铆sica, se帽alando que Etxebarrieta era el primer muerto de una nueva etapa en la lucha de liberaci贸n y que, en esta tr谩gica cronolog铆a, tomaba el relevo de Txomin Letamendi, un viejo resistente de la guerra civil que a los 49 a帽os fue detenido y torturado. Pudieron optar por cientos de ejemplos, pero, casualidades, eligieron aquel. La muerte de Letamendi aconteci贸 en 1950, y lleg贸 a consecuencia de las torturas.
Bastantes a帽os despu茅s de la muerte de Txomin Letamendi, su hijo, del mismo nombre y nacido en Caracas, donde se hab铆a exiliado la familia tras la guerra civil, era detenido en Bilbao, acusado de ser de ETA, junto a otros como Jokin Gorostidi, Mario Onaindia o Teo Uriarte. Los hombres que fueron juzgados en el llamado Proceso de Burgos. Un proceso que recuerden, encendi贸 a Europa contra Franco. Era, entonces, 1969. Sali贸 en libertad y en abril de 1975 fue nuevamente encarcelado. Pas贸 por los mismos calabozos que su padre. Con mejor suerte. Tambi茅n fue torturado pero sobrevivi贸.
A帽os m谩s tarde, en 1992, el nieto de Txomin Letamendi, refugiado en Francia, fue detenido por la Polic铆a y llevado a prisi贸n en Par铆s. Tres generaciones. La primera de resistentes, la segunda de militantes de ETA durante el franquismo. La tercera de voluntarios de ETA en democracia.
Muchas l铆neas, muchas ramas, muchas caminos abiertos y ya desbrozados hace tiempo. As铆 que ante tanto trastorno, 驴alguien me podr铆a marcar los l铆mites entre la poes铆a y la prosa? Espero con impaciencia.

Etica y est茅tica

El art铆culo anterior que mal titul茅 鈥淓l anti cuento de Navidad鈥 cuando mejor le habr铆a ido un, por ejemplo, 鈥淥tro cuento de Navidad鈥, ha suscitado en la red internauta un enconado debate sobre la violencia, la justicia y la venganza. La contrainsurgencia cibern茅tica de charol se mantiene alerta cada vez que suenan frases sobre los presos vascos y despliega sus argumentos tendenciosos por aqu铆 y por all谩. Me resulta, al menos, curiosa la t谩ctica que utilizan en la mayor铆a de las ocasiones: separaci贸n entre dem贸cratas y violentos e insulto. Insulto zafio, ib茅rico, sexista y machista, a la vieja usanza.
La separaci贸n entre violentos y dem贸cratas es un gran sarcasmo. Sarkozy, Obama, Zapatero, Aznar, Gonz谩lez鈥 tiene m谩s muertos sobre sus conciencias que el m谩s terrorista de los terroristas, Carlos, el Chacal, por ejemplo. Ya me contaran ustedes cu谩ntos de los estados hoy conformados en la muy adelantada, tolerante y especializada en derechos humanos Europa no han utilizado la violencia repetidamente durante el siglo XX. 驴Se trata de una cuesti贸n del tempo? He repasado el mapa una y otra vez y mis ojos se resisten a detenerse en alg煤n punto que no diga violencia.
Por encima de los argumentos dem贸cratas, parece que sobrevuela un concepto muy manido, el de la 茅tica. La moral que debe de regir nuestros destinos. 驴Son ustedes violentos? No, por supuesto. 驴Seguro? Seguro. Tenemos mecanismos para que cualquier exceso violento sea castigado. 驴De veras? S铆, es cierto.
Perm铆tanme que dude. Una duda razonable.
Espa帽a vende armas y, seg煤n nos cuentan los diarios hace unos d铆as, este a帽o ha sido excepcional. La crisis no ha afectado al sector. Hasta lucrativas entidades de ahorro, ca铆do el negocio de las hipotecas, se han metido en el sector. Un sector, por cierto, en el que tienen mucho que decir. Las armas, por cierto, matan, no fabrican nubes con el arco iris, ni recuperan sue帽os infantiles. M谩s bien todo lo contrario.
Ya saben aquel estudio que hicieron en Am茅rica hace unos a帽os. La subida de un punto en el inter茅s del pago de la deuda externa supone, autom谩ticamente, la muerte por inanici贸n de decenas de miles de ni帽os. Me dir谩n que eso es violencia estructural y que eso no cuenta. Tambi茅n cuantificamos los muertos del franquismo entre aquellos que lo hicieron frente a un pelot贸n. Falso. Aquellos miles de ni帽os que agonizaron de tuberculosis, por ejemplo, la enfermedad por excelencia del franquismo fallecieron de forma violenta. Se enga帽a el que lo desea.
En los argumentos, la primera de las cuestiones que resulta notoria es la de la justicia. En Espa帽a la justicia con la disidencia vasca no existe. Lo admiten propios y extra帽os. El objetivo del castigo es la venganza. Venganza sobre quienes han sido encarcelados, sea cual sea su crimen. La extremada dureza de las penas no tiene que ver con el tipo del crimen, sino con la naturaleza pol铆tica del mismo. Justicia y reparaci贸n para las v铆ctimas, en el mapa internacional. En Espa帽a, justicia y venganza. La tortura es parte del mismo 谩rbol. Venganza. Los defensores del modelo penal desconocen los valores de un sistema democr谩tico.
Esta dureza lo es, asimismo, en su antitesis. Los funcionarios del Estado que han sido encarcelados, algunos acusados de cr铆menes grav铆simos, han pasado de puntillas por la c谩rcel. Si ETA ha matado a 850 personas en 40 a帽os y el Estado ha sido el origen de la muerte de otras 474, la desproporci贸n en cuanto a justicia y reparaci贸n es escandalosa. M谩s de 7.000 presos pol铆ticos vascos han pasado por las c谩rceles espa帽olas en esos a帽os. 驴3.500 funcionarios espa帽oles en la misma proporci贸n? Cerca de 10.000 torturados. 驴6.000 agentes espa帽oles encausados? 50.000 detenidos en los 煤ltimos 50 a帽os. 驴25.000 activistas espa帽oles pro-gubernamentales? La mayor铆a pensaran que estoy de broma. Pero ser铆a de l贸gica.
Y tampoco ser谩 tan dif铆cil. Hoy, 200 militares argentinos, entre ellos Jorge Rafael Videla, el ex presidente de la Junta Militar, est谩n en prisi贸n. Tres o cuatro jueces dem贸cratas los han metido entre rejas. En Espa帽a, ya recuerdan, no fue hace tanto tiempo, que una pl茅yade de fascistas y falangistas nos dieron lecciones de democracia, tolerancia y cosas por el estilo.
Una cuesti贸n relacionada con la anterior ser铆a la de la responsabilidad. Cuando los diputados abertzales cenaban el Hotel Alcal谩 de Madrid y sufrieron un atentado parapolicial, en el que muri贸 Josu Muguruza, en 1989, los medios afines al Gobierno distribuyeron la idea de que 鈥渜uien a hierro mata a hierro muere鈥. Nadie es inocente. Y la m谩xima ser铆a aplicable a unos y a otros, si es que realmente nuestro estilo es democr谩tico.
Los miles de desmanes cometidos por agentes y funcionarios nos llevar铆an a pedir el encarcelamiento del Borb贸n, como m谩ximo dirigente de la Armada espa帽ola. A mi me parecer铆a l贸gico. La trayectoria de Su谩rez y Gonz谩lez, por la misma regla de tres, habr铆a supuesto, al margen del encarcelamiento de su c煤pula, el intento de aniquilar a todos ellos. 驴No se jact贸 Felipe Gonz谩lez de que pudo haber eliminado a la direcci贸n de ETA y no lo hizo, por razones morales? Yo m谩s bien pienso lo contrario. Que si Garz贸n, entonces en el PSOE, ya avanzaba lo de 鈥渢odo es ETA鈥 y la direcci贸n de Herri Batasuna se encontraba reunida en el Hotel Alcal谩, alguien dio la orden. En pol铆tica no existen casualidades y si existen, han sido perfectamente dise帽adas y calculadas, lo dijo Winston Churchill.
En cuanto a las v铆ctimas, el concepto es tendencioso por no decir mal intencionado. Militares, agentes, oficiales鈥 preparados y adiestrados para la guerra, para matar y supongo que para morir 驴son v铆ctimas? En absoluto. Como tampoco lo son los voluntarios que se enrolan en las filas de ETA. El oficio de la guerra no es un oficio cualquiera. Hacerlo en nombre del Estado, en este caso de un ideal 鈥渕etaf铆sico鈥 no da patente de corso. 驴O quiz谩s s铆, para los dem贸cratas?
La segunda parte de este apartado es, nuevamente escandalosa. Nacer en Moratalaz, Segovia o Carmona da derechos de primera categor铆a. Nacer en Basora, Kerbala, Tr铆poli o Kabul no da ning煤n derecho. En febrero de 1991, 1.200 mujeres y ni帽os murieron en el refugio antia茅reo de Al-Almeria, en Bagdad. Error de objetivo, como en Amiriya y Fallouja. 驴Alguien sabe el nombre de alguno de estos ni帽os que mat贸, entre otros, Espa帽a? 驴Recuerdan el bombardeo de Tr铆poli en 1986? Los aviones norteamericanos repostaron en Espa帽a antes de matar ni帽os, civiles.
Madelene Albrigh, la ex secretaria de Estado norteamericano, justific贸 el embargo de la d茅cada de los 90 en Irak. El resultado ya lo conocen: medio mill贸n de ni帽os muertos. Por encima de la sonrisa de un ni帽o californiano o madrile帽o no queda sino la felicidad celestial. Por encima de la sonrisa de un ni帽o iraqu铆, Aznar lo explic贸 a la perfecci贸n, est谩n los intereses superiores, sean petroleo o sean el nombre y el prestigi贸 de una naci贸n.
As铆 que a 茅ste que ya le peinan m谩s canas que originales, eso de la 茅tica y la moral le suena a camelo, a trampa recurrente. Y m谩s bien piensa que lo que est谩 en juego es la est茅tica, es decir, esa rama de la filosof铆a que tiene por objeto el estudio de la belleza. Porque, maten lo que maten, en la cantidad que sea, lo importante no es esa risa quebrada o ese futuro abortado. Lo importante es que la esposa del jefe supremo de las Fuerzas Armadas, nacidas para matar que dir铆a el malogrado Iv谩, luzca un modelo del modisto m谩s celeste.
La hipocres铆a ha llegado a su m谩ximo estadio. 脡tica y est茅tica unidas por anuncios espumosos. Si Arist贸teles levantara la cabeza quedar铆a escandalizado de ese escenario tan macabro al que nos han conducido los que entendieron la democracia como un juego en el que ganar siempre. Pase lo que pase. Y para el resto la esclavitud. Solo en la derrota somos imbatibles, nos record贸 Walter Benjamin. Y eso es lo que nos quieren recordar una y otra vez esos tolerantes de pacotilla, due帽os de casi todo.