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La guerra de las basuras

Hace ya unos cuantos a√Īos, cuando se acercaba el verano, los cuarteles acantonados en nuestra tierra recib√≠an las instrucciones correspondientes a la reivindicaci√≥n espa√Īola del territorio vasco. Lo hac√≠an, como no pod√≠a ser de otra manera, vali√©ndose de una vieja ley quiz√°s sin escribir, no lo recuerdo. Quien manda impone. Y sabemos que, entonces y ahora, los que mandan desde la metr√≥poli son portadores del virus de la intransigencia.
En aquella ocasi√≥n, la defensa espa√Īola pasaba por no permitir que la ense√Īa tricolor vasca, a pesar de ser oficialmente reconocida tras pasar, como recordamos, por el cad√°ver de Fraga, ondease en los ayuntamientos de la CAV y de Navarra. La guardia civil defendi√≥ con sa√Īa la rojigualda hispana y hasta la Ertzaintza se anim√≥ en Bilbao a romper las fiestas antes que dejar que la ikurri√Īa tuviera un espacio digno.
En fin… dicen que son cosas del pasado y que ahora estamos en la fase de la reconciliaci√≥n y, por eso, no hay que ahondar en lo que nos separa, sino en lo que nos une. Me cuesta encontrarlo, despu√©s de que incluso el poco lustre de una bandera espa√Īola en Donostia sea origen de una queja vehemente del ministerio del Interior que amenaza con una marcha verde a la que ser√° capital cultural europea en 2016.
Al verano de 2012 ha llegado una nueva guerra. No es la de las banderas. No se preocupen los aludidos antes. Esta vez no tiene que ver con los símbolos, sino con las basuras, los residuos. Y en esta ocasión, los protagonistas de la intransigencia no son cuarteleros, sino representantes, dicen, de la voluntad popular. Bienvenidos pues al lecho democrático del debate, de la guerra dialéctica. Sin pólvora de por medio, ni cargas policiales.
Los s√≠mbolos, sabemos, producen ganancias. Las basuras tambi√©n. Uno de los imperios m√°s s√≥lidos de Espa√Īa, precisamente, se produjo con la gesti√≥n de las basuras, el de las dos Klopowitz, ambas marquesas, por cierto. Los residuos nucleares huyen del Primer Mundo hacia el llamado Tercero, a cambio de oro y piedras preciosas. Tambi√©n fueron sonadas aquellas batallas de los a√Īos 70 en contra de los vertederos, controlados e incontrolados, de nuestros anillos urbanos.
En los √ļltimos tiempos, sin embargo, la cultura del reciclaje ha ido ganando terreno. A la velocidad que generamos basura, dicen los peritos, el mundo ser√° un estercolero en unas d√©cadas. Un diagn√≥stico definitivo. Los pl√°sticos nos invaden, como p√°jaros de Hitchcock. La ceniza de la basura incinerada sustituir√° al abono natural y, junto a la lluvia √°cida, acelerar√° el final. El homo sapiens ser√° historia en un medio dominado por escarabajos, cucarachas y carro√Īeros.
No hace falta poseer un doctorado en matemáticas, ni tener un primo sabio como Rajoy para atisbar que sin un cambio de rumbo el planeta se desmorona. Nuestra tierra no va a ser la excepción, por mucha fe que tengamos en las raíces, por mucha garantía de autenticidad del preindoerupeismo del euskara, por muchos mimbres revolucionarios o identitarios que posean nuestras cestas.
En distinta medida, tanto unos como otros, incluso esos con los que debemos reconciliarnos, la percepción es general. Stop. Hay que parar la maquinaria de destrucción y, sobre todo, la de generar basura infinitamente. Los depósitos, terrestres o atmosféricos, son limitados. La catástrofe la percibirán nuestros hijos, los nietos como mucho.
De acuerdo. La cuesti√≥n, sin embargo, es el cu√°ndo. La Uni√≥n Europea ha puesto el 2020 como frontera. Para dentro de 8 a√Īos, toda la basura deber√° ser reciclable y, para ese a√Īo, asimismo, las incineradoras deber√°n pasar a las salas de los museos industriales. Hay que comenzar, en consecuencia, con la recogida selectiva de la basura. Para luego poderla reciclar. La rectificaci√≥n ya est√° en marcha en Europa. Entre nosotros, Baiona cerr√≥ su incineradora en 2005.
Sin embargo, los planes de futuro, la reordenación del territorio y la salvación del planeta tienen enfrente a los especuladores. Venderán pescado radioactivo de Fukushima en los pueblos de la costa de Indonesia, frenarán las indemnizaciones de Bophal para aumentar, a pesar de la masacre, sus ingresos, y serán capaces de ocultar el informe de los expertos sobre el paso de la nube radioactiva de Chernóbil por Euskal Herria para proteger sus intereses en Iberdrola.
Estos especuladores, los se√Īores Burns de la comedia, no contemplan otra hip√≥tesis que no sea otra que la de fabricar dinero. Consideran m√°s rentable que Zabalgarbi (la incineradora vizca√≠na), a pesar de estar en la lista de las empresas m√°s contaminantes de Europa, pague las multas, que recalificar su actividad. Consideran que las pinturas de Praileaitz son cosa de rom√°nticos trasnochados y que lo que importa es la cantera de Amenabar. Consideran que lo p√ļblico es un negocio, como otro cualquiera.
Y así se han conformado en un lobby capaz de arrastrar al desastre a una sociedad completa. Un lobby que se ha filtrado en las instituciones a través de vaya usted a saber qué componendas. Poderoso caballero es don dinero. En 2005, los responsables socialistas guipuzcoanos, siguiendo la estela de otras federaciones, abogaron por no incinerar los residuos. Hoy, su propuesta es la contraria, paradójicamente cuando el tiempo apremia.
En 2007, cuando era elegido diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano dejaba la decisi√≥n de parar la incineradora en manos de las mancomunidades: “Aceptaremos parar la incineradora”. Hoy, su apuesta es inequ√≠vocamente a favor de continuar dejando en manos de los especuladores la gesti√≥n de los residuos. Y, para ello, se acerca al bloque unionista. Antes una Espa√Īa roja que rota. Antes una Euskal Herria espa√Īola que de izquierdas o progresista. Dos caras, una moneda.
La incineración, al margen de su modelo, genera nuevas basuras, tóxicas, escorias, cenizas… a las que hay que encontrar destino. Una incineradora del modelo que los unionistas y autonomistas desean para Gipuzkoa necesitaría del doble de basura para funcionar, lo que provocaría, colmo de los colmos, que el territorio tuviera que comprar basura, importarla, para poder ponerla en marcha.
¬ŅQu√© locura es √©sta?
Hasta hoy, la basura, tanto la vasca como la espa√Īola, tiene due√Īos. Parece mentira, pero as√≠ es. No los que se han desprendido de ella, sino los que la acopian para hacer negocio. Un negocio, por lo que nos dicen los balances, hasta ahora muy lucrativo. Por eso los lobbyes, por eso el inter√©s de aquellos que juegan a ser f√°cticos (entre ellos Vocento) en defensa del estado actual de las cosas.
Las cementeras, despu√©s de la recesi√≥n de su negocio hace ya una d√©cada, se est√°n recolocando en la incineraci√≥n. A pesar de que deben invertir en la reconversi√≥n, su apuesta ha sido total. Entre nosotros, el capital no tiene nada propio. Dos son hispanas a trav√©s de FCC (Lemoa y Olazti) y dos italianas por medio de Italcementi (A√Īorga y Arrigorriaga).
Los intermediaros vascos de estas empresas son grandes de Espa√Īa. Xabier Garmendia es la cabeza visible. En 2003 recibi√≥ la Medalla al M√©rito Constitucional (espa√Īol) junto a Savater, Rosa D√≠ez, Ezquerra, Jon Juaristi, Mikel Buesa… los antiguos rojos convertidos a defensores de la patria espa√Īola. Garmendia hab√≠a sido parlamentario auton√≥mico por Euskadiko Ezkerra.
Pero tambi√©n viceconsejero de Industria del Gobierno vasco y luego de Medio Ambiente. ¬ŅMedio Ambiente? Han le√≠do bien. Garmendia fue asimismo consejero de Cementos Lemona, Cementos Rezola (A√Īorga) y ahora vicepresidente de la incineradora vizca√≠na Zabalgarbi. En los cursos de verano de la UPV, Garmendia llam√≥ tontos a los que estaban en contra de la incineraci√≥n, porque “en Euskadi hay poca formaci√≥n cient√≠fica por parte de la ciudadan√≠a”.
Cassinello presidente de la Asociaci√≥n de la Transici√≥n espa√Īola, Barrionuevo presidente de la Comisi√≥n Constitucional espa√Īola, Guindos liderando Lehman Brothers cuando se hundi√≥… Xabier Garmendia dando clases de medio ambiente. Nuevamente el colmo de los colmos.
Podemos ser probablemente tontos, si lo dice Garmendia. S√≥lo los arrogantes desprecian a la sociedad. Pero no por engatusar a los grupos m√°s corruptos en nuestro territorio (la lista de la corrupci√≥n es tan larga como aburrida) va a tener raz√≥n. No todo el mundo tiene precio. Somos muchos los que a√ļn nos guiamos por la √©tica pol√≠tica. La raz√≥n est√° de nuestra parte. Hay que parar est√° locura de despilfarro. Y el reciclaje es una de las tareas m√°s urgentes.

RESCATE, CREDIBILIDAD Y CINTAS DE VIDEO

¬ŅCien mil millones? ¬ŅPor qu√© no m√°s o por qu√© no menos? En octubre de 2008, los banqueros espa√Īoles pidieron esa misma cantidad para poder salvar los vencimientos de deuda de ese a√Īo y del siguiente. A finales de ese a√Īo, Zapatero conced√≠a avales por 90.000 millones a un total de 54 entidades financieras. Recordar√°n que de aquella cantidad, la extinta Caja Navarra solicit√≥ 700 millones de euros. Esos 100.000 millones se correspond√≠an, grosso modo, con el 10% del PIB espa√Īol. De aquel desembolso, lleg√≥ la reforma laboral de Zapatero, apoyada por cierto por el PNV.
En junio de 2012 la banca volvi√≥ a pedir dinero porque su deuda y los fondos de dep√≥sitos que deb√≠a colocar para avalar sus t√≥xicos eran imposibles de pagar o de financiar. Nuevamente 100.000 millones. Las condiciones van apareciendo estos d√≠as. De un endeudamiento en torno al 85% del PIB espa√Īol, se subir√° a un 95%. Cuando comiencen a vencer los intereses, la deuda volver√° a ser impagable. Y se volver√° a un nuevo rescate.
Imaginen todos los ciudadanos de un estado, millones y millones, trabajando durante un a√Īo, sin gastar un euro ni siquiera en papel de b√°ter o en patatas cocidas, sin sanidad, ni educaci√≥n, sin leche para los ni√Īos, sin agua corriente, sin cine, ni libros. Todo ello destinado a pagar la deuda. El Apocalipsis que predec√≠an los mayas para el 2012. Ese es el escenario hispano para salir de su inmenso agujero. La deuda es impagable.
En este escenario, el tejido vasco se resiente, como no pod√≠a ser de otra manera. Un tercio de nuestra producci√≥n lo compartimos con Espa√Īa. Si fuera por los dirigentes de nuestro sistema financiero, que en √©pocas recientes pusieron todos los huevos en expansiones sin sentido y en pol√≠ticas pegadas al ladrillo, la situaci√≥n ser√≠a m√°s complicada de lo que anuncian. Lo es, sin embargo.
Escuchamos una y otra vez que llueve menos, a pesar del entorno, en nuestro pa√≠s que en el de los vecinos espa√Īoles. Que si el paro est√° en cotas sensiblemente inferiores y que los mimbres son m√°s apropiados para resistir y superar la crisis financiera.
Pero las expectativas no son buenas. La alianza del PNV y del PP en el sector financiero y también en el político (Kutxabank y presupuestos 2012 en Diputación de Bizkaia y de Araba) hacen prever un futuro nada seductor para quienes creemos en nuestro país en clave de construcción compartida y no de gestión opaca de sus riquezas.
El espa√Īolismo m√°s comprometido ha tirado por la borda en unos a√Īos decenas de historia socioecon√≥mica en Navarra. Las diferencias entre el PP, UPN y PSOE han sido tan finas que s√≥lo las familias m√°s cercanas han sido capaces de discernirlas. Ha podido m√°s la impronta hispana que cualquier an√°lisis sosegado de la realidad. El concepto Espa√Īa est√° efectivamente homologado en Europa, a pesar de que su cohesi√≥n social est√° m√°s cerca de la que imprimen los voceros de Intereconom√≠a.
Y en ese inter√©s por desmembrar, descapitalizar y poner zancadillas a cualquier proyecto soberanista (el √ļltimo con la manipulaci√≥n del censo), la espa√Īolidad ha encontrado a un socio de Estado que, por distintas razones, se ha convertido en su aliado. Y con vocaci√≥n, en funci√≥n de los resultados del 25 de noviembre, de ahondar en la alianza. Es una mala noticia, a pesar de que sabemos que en todas las situaciones cr√≠ticas en las que nos ha tocado vivir en los √ļltimos 40 a√Īos, el PNV se ha aliado con el Estado, ha ejercido de valedor. Para contener a la disidencia.
Este es un momento crucial, sin duda. El otro d√≠a el observatorio Gaindegia daba a conocer un dato que ha pasado desapercibido. Y no me voy a referir a los habituales de productividad, etc., seg√ļn los cuales somos bastante m√°s currantes que la mayor√≠a de Europa. El dato apuntaba a la autosuficiencia. Somos el pa√≠s de Europa, Euskal Herria, que menos importa, es decir el que m√°s se abastece de lo generado en casa. Una buena noticia para quienes pensamos en clave soberanista.
Sin embargo, retomando el p√°rrafo inmediatamente anterior, las decisiones pol√≠ticas pueden poner patas arriba el tejido e incluso la red comunitaria de un pa√≠s. Al comienzo de los 80, en una decisi√≥n achacable a UCD, AP y PSOE, la modernizaci√≥n pas√≥ por desplazar al Gran Bilbao de zona estrat√©gica espa√Īola, desvincul√°ndola de paso como motor de una hipot√©tica Euskal Herria independiente. Las operaciones por el control del BBVA estuvieron en toda aquella estrategia.
Hoy nos encontramos en una encrucijada de mayor calado. Con unos presupuestos de la CAV y de la CFN en manos de quienes han dirigido la estrategia a largo plazo de la desertización de nuestro país, el PNV se ha quedado con el control de Kutxabank, el banco surgido de las cajas. Es, junto a Diputación de Bizkaia, su centro de control remoto para marcar los ritmos de este país.
No hay que olvidar Kutxabank participa en 226 empresas. Algunas de ellas estrat√©gicas, otras no tanto, para Euskal Herria: Iberdrola, Petronor, CAF, Euskaltel, Iberm√°tica, Enagas, NH, CLH, LaSexta, Serinor, SOS e Ingeteam. Asimismo, Kutxabank posee un n√ļmero indeterminado de empresas inmobiliarias (37 en Gipuzkoa con m√°s del 50%). Una de ellas, Inverlur SL, perdi√≥ m√°s de 296 millones de euros en 2011.
En los √ļltimos meses, y con la excusa de ciertas disposiciones de Basilea III que penalizar√≠an las participaciones de entidades financieras en sociedades industriales, Kutxabank ha intentado vender parte de sus acciones en participadas. Lo logr√≥ con el Banco de Madrid (2011) y con parte de Iberm√°tica y CAF. Pero, en todas las ocasiones, ha sido para conseguir liquidez y evitar cargar con las p√©rdidas, provisiones e incluso multas (Euskaltel) a las participadas.
El desastre llega de la mano de la ambici√≥n de poder econ√≥mico. Una pelea que, por ese camino, el PNV la tiene perdida. Unidos al PP, con vocaci√≥n de desertizar el pa√≠s, los jeltzales van a descapitalizar el pa√≠s para seguir intentando cazar algo en el mercado espa√Īol. Esa es la gran tragedia de este pa√≠s. Cuando hace falta un gran acuerdo nacional que nos posibilite una velocidad mayor en nuestra fuga de Espa√Īa, el PNV est√° cegado en hacer caja. En esperar tiempos mejores a pesar de que sabe, como nosotros, que con la deuda a la par que el PIB, los tiempos mejores son imposibles.
La credibilidad espa√Īola est√° bajo m√≠nimos. Despu√©s del cuento de Bankia, las consultoras Roland Berger (Alemania) y Oliver Wyman (EEUU) auditar√°n a los bancos espa√Īoles. A pesar de que quien presta sabe perfectamente el estado real de las cuentas, no esos balances permitidos por el Banco de Espa√Īa en los que se cita a Disneylandia como la cuna de las entidades financieras espa√Īolas. Lo sabe porque el prestamista es parte de ese teatro de la crisis financiera en el que el gui√≥n est√° ya escrito: reforzar la concentraci√≥n de capital financiero privado utilizando las arcas publicas.
En esa divisi√≥n del trabajo sucio, los auditores, los gobiernos europeos, saben que esa nula credibilidad financiera es la misma que gastan los aparatos del Estado en toda su parafernalia pol√≠tica en relaci√≥n al conflicto vasco-espa√Īol: v√≠ctimas, jueces, verificaci√≥n policial, medios de comunicaci√≥n… No es excepci√≥n. Lo saben porque lo han avalado como hizo el TEDH (Tribunal de Estrasburgo) con la ley de los partidos. Si un banquero es capaz de ocultar p√©rdidas de miles de millones, lo de un juez manipulando escenarios es pecata minuta. Y as√≠ ser√°.
Lo pat√©tico de esta situaci√≥n se encuentra en la propia respuesta hispana. Celebraci√≥n de goles en medio del rescate (con foto trucada por El Pa√≠s para salvar del escarnio al pr√≠ncipe falsario), discursos de frenop√°tico entre los que sobresale el de Ana Botella, apelaciones al orgullo en defensa de la piedra de Gibraltar y, sobre todo, exaltaci√≥n de los valores hist√≥ricos de la espa√Īolidad.
El Estado espa√Īol rueda hacia el abismo. Sin posibilidad de reconducir su marcha, como un capullo abierto que ya no se cerrar√° jam√°s, como el agua ca√≠da que no retornar√° a la nube. Como la muerte. Que las cintas de video, la distracci√≥n, se hayan convertido en el eje de su discurso nos ense√Īa la gangrena del sistema. Seamos responsables, una vez m√°s, y abandonemos esta nave en la que s√≥lo creen tres payasos, dos charlatanes y un portavoz bancario con una pensi√≥n blindada en tantas cifras que su sola menci√≥n ya es, de por s√≠, un insulto a la humanidad.

La construcción del enemigo

Ha sido, probablemente, uno de los temas que m√°s tinta ha consumido en los √ļltimos tiempos, en relaci√≥n a la lucha medi√°tica contra ETA. Estaba viciado desde el comienzo, ya que todo part√≠a de un ordenador manipulado por el Ej√©rcito colombiano a un dirigente de las FARC, Ra√ļl Reyes, muerto en 2008 en territorio ecuatoriano, en una incursi√≥n de las fuerzas del entonces presidente Uribe.

En julio de aquel a√Īo, el juez Baltasar Garz√≥n abri√≥ un sumario al respecto en cuyo seno, hecho habitual, meti√≥ a unos y a otros al objeto de servir a los intereses de Espa√Īa y en este caso tambi√©n de Colombia y EEUU, contra Cuba, Venezuela, ETA y, por extensi√≥n, el independentismo vasco.

La movilizaci√≥n fue de manual contrainsurgente. Desde los informes del ¬ęexperto¬Ľ Florencio Dom√≠nguez, altavoz de los servicios militares de informaci√≥n, hasta la televisi√≥n con su hist√≥rico documental en Informe Semanal, pasando por los habituales arietes de la Caverna. Nadie se qued√≥ fuera de aquella andanada. El entonces lehendakari Ibarretxe recibir√≠a en Lakua al entonces vicepresidente colombiano, Francisco Santos. Hermanos en la victimaci√≥n, le dijo el lehendakari. Y la fabricaci√≥n de la relaci√≥n no ten√≠a nada de particular. Hasta Wikipedia abri√≥ una entrada con la supuesta alianza de fuerzas revolucionarias, como en los 80 hizo Claire Sterling al apuntar que Mosc√ļ estaba detr√°s de ETA, IRA y la RAF. Con motivo del atentado contra el ex ministro colombiano Fernando Londo√Īo en Bogot√° hace unas semanas, la maquinaria medi√°tica volvi√≥ a ponerse en marcha, a pesar del anuncio de ETA del adi√≥s a las armas.

Los argumentos que Garz√≥n reuni√≥, obviamente inducidos por los anteriormente citados por su inter√©s en la cuesti√≥n, eran de traca. Pero en este mundo tan mal repartido, despu√©s de comprobar que una mentira extendida como la de las ¬ęarmas de destrucci√≥n masiva¬Ľ guardadas por Irak, ha servido para torturar a miles de personas, matar a cientos de miles de ellas y expoliar fuentes de energ√≠a, la verdad ha perdido todo su valor.

Hace unos d√≠as, ETA, las FARC y Uribe han vuelto a estar en el candelero, aunque en esta ocasi√≥n el eco medi√°tico ha desaparecido. La ONU ha denunciado nuevamente centenares de casos de ¬ęfalsos positivos¬Ľ en Colombia, campesinos en general, asesinados y rebautizados como guerrilleros para elevar el √≠ndice de eficacia contrarrevolucionaria. En un mundo justo, √Ālvaro Uribe (por cierto, premiado por Covite en 2010) se hubiera sentado ya en el banquillo de los acusados, como ha sucedido recientemente con el general serbio Ratko Mladic. Pero no lo ha hecho porque esa ¬ęinternacional terrorista¬Ľ ha servido de colch√≥n a sus maldades.

Tampoco ha tenido trascendencia la decisi√≥n del juez Pablo Ruz de la Audiencia Nacional de cerrar el sumario y la investigaci√≥n policial abierta por Garz√≥n. Ruz retir√≥ cualquier imputaci√≥n en esta causa y orden√≥ a la Polic√≠a cesar la investigaci√≥n sobre sospechosos. ¬ŅLa raz√≥n oficial? La ruptura de la cadena de custodia del ordenador de Reyes. Pero para entonces, expertos y polic√≠as de la pluma ya hab√≠an se√Īalado decenas de objetivos.

La cohesi√≥n de Espa√Īa ha sido y sigue siendo fr√°gil. Su proyecto pol√≠tico hace aguas por todos los lados y su asentamiento hist√≥rico es de los de esconder bajo la alfombra: fascismo, golpismo, imperialismo… Por eso, en esa construcci√≥n de la identidad colectiva espa√Īola, la elecci√≥n del enemigo y, por extensi√≥n del amigo, es fundamental. Y si el enemigo no existe se crea.

El enemigo espa√Īol ¬ęinterno¬Ľ por excelencia en las √ļltimas d√©cadas ha sido ETA. Y tras ella el secesionismo vasco. Lo reconoc√≠a hasta la Constituci√≥n espa√Īola, siguiendo la estela de cartas anteriores. Por eso, el proceso de fabricaci√≥n del enemigo necesita ser alimentado constantemente.

El enemigo ya estaba deshumanizado y demonizado. La impunidad de la tortura, de las certificaciones policiales, de la venganza carcelaria, del suspenso de los derechos civiles en territorio vasco, la utilizaci√≥n de Nafarroa como laboratorio… han sido posibles por ese ejercicio continuado, con grandes avales por cierto, de convertir al enemigo pol√≠tico en el Anti Cristo.

El adiós a las armas por parte de ETA ha creado un conflicto de calado en el Estado. Desde que llegamos al uso de razón sabemos que el enemigo no es el armado, sino la comunidad que lo sostiene. Es decir, que el independentismo vasco es la piedra de toque. Por eso, si el enemigo no existe, se crea. No importa si la fabricación es burda. Franco utilizó el atentado mortal contra un diputado conservador para matar a medio millón de personas y hacer desaparecer de la faz de la Península a quien no le adulara ostensiblemente.

En ese l√≠nea, el Estado sigue evitando el debate con el independentismo y contin√ļa en la fabricaci√≥n de ese enemigo a su medida. Lleno de falsedades, muchas veces rayando el rid√≠culo, pero hace tiempo que perdieron la verg√ľenza pol√≠tica. El consejero de Sanidad, el socialista Bengoa, lleg√≥ a echar la culpa a ETA, lo recordar√°n, de la falta de investigaci√≥n en las adopciones irregulares de ni√Īos.

La Comisi√≥n Internacional de Verificaci√≥n (CVI) de la decisi√≥n de ETA, ha hecho una serie de comentarios, del todo conocidos. Contra todos ellos han fabricado los aparatos del Estado pruebas falsas, ¬ęfalsos positivos¬Ľ, al objeto de mantener el escenario de la confrontaci√≥n en el lugar que m√°s les interesa. Cuando el CIV, las asociaciones empresariales y la propia ETA dijeron que el ¬ęimpuesto revolucionario¬Ľ era ya historia, el titular de Interior Jorge Fern√°ndez lanzaba las campanas diciendo que en las pasadas Navidades ETA volv√≠a ¬ęa extorsionar a comerciantes en el Pa√≠s Vasco¬Ľ. El relato interesado lleg√≥ hasta Europol que incidi√≥ en las tesis de Madrid, del escenario inventado.

Cuando en enero de este a√Īo fueron detenidos Jon Etxeberria, I√Īigo Santxo y Rub√©n Rivero, Espa√Īa se apresur√≥ a convertir las tintas de falsificaci√≥n de documentos en material de guerra, en explosivos. Cuando ETA anunci√≥ el alto el fuego, el Ministerio del Interior alert√≥ de que preparaba un secuestro. Cuando el siguiente comunicado ahondaba en el camino, las asociaciones de polic√≠as y guardia civiles dieron publicidad a un comunicado conjunto en el que se sumaban a los escoltas diciendo que todo era una trampa electoral.

Hace unos d√≠as, asimismo, hemos asistido al colmo de los colmos. Un disidente cubano que se vendi√≥ a Occidente ha sido entrevistado por un habitual de la manipulaci√≥n de ¬ęEl Pa√≠s¬Ľ. La historia podr√≠a tener enjundia, porque el disidente dice que atendi√≥ a los refugiados vascos en Cuba durante 15 a√Īos. Un fil√≥n period√≠stico. Pero aparentemente un fiasco. El escribidor del diario espa√Īol se enroca en intentar cargar la muerte de Pertur, una y otra vez, a uno de los refugiados en la isla caribe√Īa, esperando de su interlocutor una respuesta que no encuentra. No sabe qui√©n es Pertur. El escribidor sabe que a Pertur lo mataron los servicios paralelos espa√Īoles. Pero prefiere la intoxicaci√≥n a la informaci√≥n. E incide en ella aunque pierda una ocasi√≥n de oro, period√≠sticamente.

Los ejemplos son tan numerosos y repetitivos que el lector no necesitar√° de ellos para comprender la magnitud de semejante estrategia. Algunos de ellos ya han sido citados en las p√°ginas de este mismo diario. No importa el contenido, no importan los par√°metros del conflicto, sino la intoxicaci√≥n para jugar permanentemente en el terreno espa√Īol. Nadie de los gestores madrile√Īos ha tenido la osad√≠a necesaria para salirse de este gui√≥n predemocr√°tico.

No deber√≠a concluir este art√≠culo sin citar el soporte de la estrategia de la ¬ęconstrucci√≥n del enemigo¬Ľ que no es otro que el ¬ęc√≥digo penal del enemigo¬Ľ, ese que aplican los jueces espa√Īoles desde que la toga es negra. Bush hijo alent√≥ el concepto de la ¬ęguerra preventiva¬Ľ. Una Audiencia Nacional, que no necesita presentaci√≥n, ejercita las detenciones y el castigo ¬ępreventivo¬Ľ. As√≠, continuar√°n construyendo esos escenarios de ficci√≥n que, alg√ļn d√≠a, se volver√°n en su contra. ¬ŅCu√°l es el l√≠mite de un mentiroso?

AUSENTES, TRASEUNTES Y DESPLAZADOS

Imanol de Donostia fue enviado a Ceuta, Patxi de Basauri a Melilla. Juanjo, de Laudio, tuvo peor suerte ya que le mandaron al Sahara cuando comenz√≥ la Marcha Verde. Esteban, de Oiartzun, estuvo en Vigo y Josean, de Bara√Īain, pens√≥ que la fortuna le hab√≠a favorecido cuando se enter√≥ que su destino era Madrid. Pero cuando la Divisi√≥n Acorazada Brunete puso todos sus efectivos en marcha, aquel 23 de febrero, su congoja no tuvo l√≠mites.
Domingo, alcalde de Urretxu, se apag√≥ en Par√≠s y Javier, tambi√©n m√°ximo mandatario de Artajona, en M√©xico, al igual que Julia, de Bilbao. El gasteiztarra Ignacio termin√≥ sus d√≠as en Budapest, Vicente, de Sestao, en Praga y Honorio, de Ortuella, en Marsella. En Morelia encontr√© el epitafio de Pablo, de Bilbao: ‚ÄúAgur gure lagun maitauta. Zure tokira beste lagun bikainak etorriko dira, gure aberri eta herriaren askatasuna irabazteko!‚ÄĚ.
A Michel, de Maule, le enterraron en Indochina con los colores de la tricolor, al igual que a Jean-Baptiste de Angelu, a Pierre de Biarritz y a Pablo (Paul) de Bilbao. Jos√©, de Lesaka, estuvo prisionero en Dien Bien Phu (Vietnam). Jean de Muskildi, perdi√≥ la vida en Argelia al igual que Jean-Baptiste de Urru√Īa.
Luciano, de Pasaia, se fue hace unas semanas en La Habana, como hace a√Īos Josemari, de Hernani. Juanjo, de Soraluze, falleci√≥ en Montevideo, Txomin, de Arrasate, en Argelia y Endika, de Santurtzi, en Cabo Verde. Francisco Javier, de Hernani, en Togo, el pa√≠s de los baobabs, cuyo drama ya conoci√≥ el principito descrito por Saint-Exup√©ry.
A Benigno lo encarcelaron a miles de kil√≥metros de su localidad natal, Biana, hace ya varias d√©cadas. En Guinea, en el centro de √Āfrica. M√°s recientemente, Jon, de Orereta, era enjaulado en Salto del Negro (Gran Canaria), junto a Juanmari de Zizurkil. Hace unos d√≠as, Isidro, de Ondarroa, estaba en Puerto (C√°diz), junto a Unai de Baiona y otros. Aitzol de Lasarte en Bois d¬īArcy, Eneko de Gernika en Belmarsh y Andoni de Elorrio en Lisboa.
Es lo que siempre hemos entendido los vascos por exilio. Algunos datos, pocos, y unos nombres entre miles. Alejandra Pizarnik, entre otros tantos versos, nos dej√≥ el rastro de ese destierro: ‚Äúviajera de coraz√≥n de p√°jaro negro, tuya es la soledad a medianoche‚ÄĚ.
En 1937, el Gobierno vasco cifró, a consecuencia de la guerra, en 150.000 los exiliados, el 12% de la población vasca de entonces. Durante el franquismo, el propio Ejecutivo vasco en el exilio anotaba los nombres de los exiliados, entre 500 y 1.000 anuales. En 1947, por ejemplo, fueron 901 los vascos que se exilaron en el Estado francés, 795 hombres y 106 mujeres.
Franco muri√≥, y seg√ļn nos dicen los falsarios de la historia, la situaci√≥n pol√≠tica se normaliz√≥. Sin embargo, a comienzos de 1982 ya hab√≠a 1.500 exiliados vascos que hu√≠an de la represi√≥n. En esas fechas, el abogado Miguel Castells aseguraba que por cada preso que ingresaba en prisi√≥n hab√≠an escapado a la detenci√≥n tres compa√Īeros. Hagan las cuentas.
El exilio gener√≥ una cultura paralela: libros, editoriales, diarios, casas vascas, publicaciones peri√≥dicas‚Ķ Una sociedad dentro de la sociedad, con unos c√≥digos muy determinados. Las hijas y los hijos del exilio continuaron la brecha abierta por sus progenitores. A√ļn hoy, el mundo acoge a una di√°spora vasca cohesionada cuyo origen se remonta a d√©cadas anteriores.
Hay, sin embargo y al margen del exilio vasco, un espacio que nos han creado en los √ļltimos tiempos para prevenir la espa√Īolidad en Euskal Herria. Uno m√°s dentro de la “construcci√≥n del enemigo”. Nada que ver con la realidad, pero tantas situaciones se escapan a la l√≥gica en el conflicto vasco-espa√Īol que el efecto sorpresa hace ya tiempo que desapareci√≥.
Auspiciadas por organizaciones herederas del falangismo (UPyD), por otras abiertamente racistas (Foro de Ermua) o por otras declaradamente belicistas (PP), la historia, el relato oficial, muestra un ‚Äúexilio‚ÄĚ producido por la actividad de ETA, en unos casos, por la hegemon√≠a social abertzale en otros y seg√ļn las fuentes. Dieron, incluso, una cifra: 300.000 personas. 383.700 desde 1977 seg√ļn el Foro de Ermua. M√°s que el doble que en la guerra civil, entre el 10 y el 15% de la poblaci√≥n vasca actual.
Semejante necedad no tiene ni pies ni cabeza. Otros m√°s agudos que mi pluma ya lo dejaron escrito. Seg√ļn ese relato, 27.000 donostiarras, 40.000 bilbainos, 30.000 pamploneses y gasteiztarras huyeron de la ‚Äúimposici√≥n‚ÄĚ del euskara, de las balas de ETA, de las investigaciones de Ardi Beltza‚Ķ Un √©xodo en toda regla.
No dejaron, sin embargo, restos de semejante partida. No hay literatura, ni casas vascas al amparo de tantos huidos, ni publicaciones, ni cenas de hermandades, ni torneos de pelota o siquiera partidos de f√ļtbol sala entre tantos exiliados. Ni clases de macram√© o cursillos para ense√Īar alguna de las lenguas de los escenarios a los que han llegado.
La primera deducci√≥n de esta mentira con objetivo de pucherazo electoral me interesa. Espa√Īoles de pura cepa llaman al montaje ‚Äúexilio‚ÄĚ. Bueno, algo avanzamos. Es notorio que de una regi√≥n espa√Īola (vasca) los huidos concluyen en otra (Andaluc√≠a, Madrid, Canarias‚Ķ). Seg√ļn lo que entiendo, ser√≠an, en el orden t√©cnico (as√≠ lo hace tambi√©n ONU), un colectivo de ‚Äúdesplazados‚ÄĚ, ya que se mueven en el seno del mismo estado.
Y no, por cierto, exiliados. Ya que para que este t√©rmino fuera justo deber√≠amos hablar de una comunidad de huida y otra de acogida en estados diferentes. Pero los espa√Īoles de pura cepa, los que est√°n detr√°s de esta iniciativa (PP, UPyD y diversos grupos fascistas), lo han dicho: son exiliados. Por tanto nos tratan a los vascos como extranjeros. Y a nuestro territorio como lugar de ocupaci√≥n. Gracias.
La ordenaci√≥n de semejante desprop√≥sito supongo que se har√° a trav√©s de numerosos “informes periciales” que saldr√°n de los verificadores al gusto de Espa√Īa, las FSE (Polic√≠a, Guardia Civil, etc.). Apa√Īados estamos. Ciencia ficci√≥n y opini√≥n tabernera convertida en mensaje b√≠blico y soporte judicial. Lo intent√≥ Garz√≥n en el 35/2002 cuando aquella andanada de la “limpieza √©tnica”. Repetir√° en esta ocasi√≥n el PP su propuesta. Seguro.
La segunda deducci√≥n es la de la oportunidad. Y ah√≠ tengo dudas. Si no fuera por el cariz claramente manipulador de los verificadores hispanos (las FSE) y el inter√©s del pucherazo en las auton√≥micas del 25 de noviembre pr√≥ximo, estar√≠a a favor de un censo de ese tipo. La √ļltima vez que se realiz√≥ fue en 1940 (Espa√Īa los realizaba cada diez a√Īos y el anterior era el previo a la guerra civil). Fue del todo clarificador.
En aquella ocasi√≥n el INE, instituto de estad√≠stica, integr√≥ varios apartados de inter√©s, entre ellos la profesi√≥n (128 distintas) y el origen de los vecinos. Tambi√©n atinaba en tres conceptos vecinales, “presentes”, “ausentes” y “transe√ļntes”. As√≠ supimos de los vascos en cada regi√≥n del Estado, pero tambi√©n de los espa√Īoles entre nosotros. Supimos de los presos vascos y de los exiliados, 8.695 y 74.764 respectivamente. Los de verdad.
Pero, y sobre todo, supimos que el 1,63% de la población vasca de entonces eran policías y militares, 20.187. Y que la mayor concentración militar, después de la vasca, se daba en las provincias limítrofes. Vamos, que no se fiaban que con 20.000 agentes pudieran contener una insurrección y, por si las moscas, guardaban la muga con vehemencia.
Hoy, sabemos tambi√©n, por otras fuentes distintas al censo, que entre nosotros se encuentran 17.563 agentes policiales y militares, el 0,63% de la poblaci√≥n vasca al sur de los Pirineos. Muchos de ellos, junto a jueces, funcionarios de prisiones y de la administraci√≥n central, etc. votan en nuestro territorio. El voto es secreto. Pero me imagino el de ellos. Sabemos tambi√©n que muchos concejales y candidatos (y no por razones de exilio sino de ocupaci√≥n) llegaron de Espa√Īa a copar nuestros ayuntamientos. E incluso lograron la alcald√≠a de Garinoain con madrile√Īos en sus listas.
Por eso mis dudas. Si el censo fuese ajustado a la realidad me interesar√≠a sobremanera. Ya sabemos quienes son nuestros presos y exiliados y sus nombres. Jam√°s los hemos olvidado. Sabr√≠amos efectivamente, asimismo, los de aquellos centenares, miles de huidos de ETA (10.000 como mucho seg√ļn Rodolfo Ares). Pero tambi√©n tendr√≠amos los datos certeros de la ocupaci√≥n. Y ello pondr√≠a los puntos sobre las √≠es y dejar√≠a en el lugar adecuado a los defensores del pucherazo, m√°s cerca del golpismo que de la democracia.